3 de julio de 2026
Thaye Dorje, Su Santidad el XVII Gyalwa Karmapa, comparte el siguiente mensaje tras el terremoto ocurrido en Venezuela:
Queridos amigos del Dharma:
He seguido con profunda tristeza las trágicas consecuencias del devastador terremoto que ha golpeado Venezuela. Se han perdido muchas vidas, muchas más personas han resultado heridas y un sinfín de familias han visto destruidos sus hogares y sus medios de vida. Aún hoy, muchas personas continúan desaparecidas, mientras los equipos de rescate prosiguen incansablemente sus esfuerzos con la esperanza de encontrar supervivientes.
Ser testigos de un sufrimiento de esta magnitud es verdaderamente desgarrador. Cuando ocurren catástrofes como esta, se nos recuerda una vez más la fragilidad de nuestra existencia humana. El dolor de quienes han perdido a sus seres queridos, han sido separados de sus familias o han perdido todo aquello de lo que dependían es casi imposible de expresar con palabras.
Esta tragedia se suma a muchas otras calamidades naturales que han afectado a distintas regiones del mundo en los últimos tiempos. Ante este flujo constante de sufrimiento, es natural sentirse desanimado e incluso impotente. Como practicantes del Dharma, a veces podemos preguntarnos si nuestra práctica tiene realmente alguna fuerza cuando somos incapaces de evitar un sufrimiento tan inmenso.
En momentos como estos, es importante recordar el verdadero propósito de las enseñanzas de Buda. El Dharma nunca ha tenido como objetivo eliminar la impermanencia ni impedir el cambio. Más bien, nos enseña a comprender y abrazar la naturaleza siempre cambiante de la vida con sabiduría y compasión. La liberación no surge al huir del cambio, sino al aceptar la realidad tal como es.
Sin embargo, esa aceptación no nos vuelve indiferentes al sufrimiento. Al contrario: cuando reconocemos la vulnerabilidad compartida por todos los seres, nuestra compasión se profundiza de forma natural. No respondemos con desesperación, sino con bondad, valentía y el sincero deseo de ser lo más beneficiosos posible.
Para algunos, la compasión adoptará la forma de ayuda concreta a quienes la necesitan. Para otros, se expresará mediante la oración, la meditación y la dedicación de los méritos. Y, en muchos casos, será ambas cosas a la vez. Sean cuales sean nuestras circunstancias, todo acto sincero de compasión tiene valor cuando está motivado por el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás.
Por ello, os animo a mantener al pueblo de Venezuela en vuestros corazones y en vuestras oraciones. Si os es posible, os invito también a apoyar los esfuerzos de ayuda de cualquier manera que podáis. De forma muy especial, os aliento a recitar el mantra de las seis sílabas de Chenresi, Om Mani Padme Hung, y a dedicar sus méritos a quienes han perdido la vida, a quienes están de duelo, han resultado heridos o se han visto obligados a abandonar sus hogares, así como a todos aquellos que trabajan sin descanso en las labores de rescate y búsqueda.
Cuando practicamos de este modo, no necesitamos creer que poseemos todas las respuestas ni que podemos, por nosotros solos, hacer desaparecer el sufrimiento del mundo. Simplemente hacemos todo lo posible por cultivar en nosotros la sabiduría y la compasión. Una mente serena y llena de compasión se convierte de manera natural en una fuente de valentía y consuelo para los demás, y así nuestra propia práctica puede transformarse en una condición favorable para hacer el bien, incluso en medio de las mayores adversidades.
Elevo mis más sinceras oraciones por todos aquellos que han perdido la vida en esta catástrofe, por sus familias y seres queridos, por quienes han resultado heridos o desplazados, y por todas las personas que participan en las operaciones de rescate y búsqueda.
Que quienes han fallecido encuentren pronto un renacimiento favorable. Que quienes están de duelo encuentren consuelo y fortaleza. Que todas las personas afectadas por esta tragedia reciban el apoyo necesario para reconstruir sus vidas. Y que la sabiduría, la compasión y la bondad sigan naciendo en todos los corazones para el beneficio de todos los seres.
Con mis oraciones,
Thaye Dorje
Su Santidad el XVII Gyalwa Karmapa




